Colombia se posiciona como el tercer país con más autos eléctricos y el segundo en buses en Latinoamérica según la Olacde. Sin embargo, su red de carga apenas representa el 2% de la de Brasil. Conoce los detalles.
El panorama de la movilidad eléctrica en Colombia y la región
La transformación hacia un transporte libre de emisiones en América Latina ha dejado de ser una promesa de futuro para convertirse en una realidad estadística. Según el reciente informe ‘Panorama Energético de América Latina y el Caribe 2025’ de la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (Olacde), la región ha experimentado un crecimiento explosivo del 851% en el parque automotor electrificado en apenas tres años. En este escenario, Colombia ha logrado consolidarse como un protagonista fundamental, ocupando el tercer lugar en volumen de vehículos eléctricos livianos, solo por detrás de las potencias industriales de Brasil y México.
A pesar de este avance, el reporte de la Olacde pone el dedo en la llaga sobre un desequilibrio crítico: la velocidad con la que los ciudadanos adquieren nuevas tecnologías no coincide con la expansión de la infraestructura física. Mientras la venta de unidades escala gracias a incentivos tributarios y una oferta comercial cada vez más diversa, la red de carga eléctrica en territorio colombiano muestra signos de un preocupante rezago. Esta disparidad plantea un reto para la transición energética nacional, pues la confianza del consumidor depende directamente de la autonomía y la facilidad para reabastecer energía en trayectos urbanos y nacionales.
¿Qué impacto tiene el liderazgo de los buses eléctricos en Colombia?
Uno de los hallazgos más reveladores del informe es la posición dominante de Colombia en el transporte masivo. Con 1.590 buses eléctricos en operación, el país se ubica como el segundo líder regional, superado únicamente por Chile. Este logro no es menor, ya que posiciona a ciudades como Bogotá entre las flotas de transporte público más limpias del planeta, fuera del mercado chino. La apuesta por electrificar el transporte colectivo ha demostrado ser la estrategia más eficaz para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en centros urbanos densamente poblados, mejorando la calidad del aire y la salud pública de millones de colombianos.
Sin embargo, el informe de la Olacde advierte que este éxito en el sector público no se refleja con la misma intensidad en el ecosistema privado. La flota de movilidad eléctrica en Colombia, que suma 38.596 unidades livianas, representa apenas una décima parte del mercado brasileño. Expertos de medios como Variety o Deadline suelen comparar este tipo de brechas tecnológicas con la transición digital: si la infraestructura no acompaña al hardware, el sistema colapsa. En el caso colombiano, el crecimiento de los vehículos eléctricos livianos podría estancarse si no se dinamiza la instalación de electrolineras de carga rápida que permitan viajes de larga distancia sin la "ansiedad de rango" que hoy afecta a muchos usuarios.
La deuda pendiente de la red de carga eléctrica nacional
Al analizar la Sección 2 sobre infraestructura, las cifras son contundentes y algo desalentadoras. Mientras Brasil lidera la región con más de 14.800 estaciones de carga, Colombia cuenta con apenas 300 puntos de acceso público registrados en el último ciclo de 2025. Esta diferencia significa que el país posee apenas el 2% de la infraestructura que ostenta el gigante sudamericano. Esta carencia se convierte en el principal cuello de botella para la democratización de la electromovilidad. Sin una red robusta, los beneficios de poseer un auto cero emisiones se limitan a perímetros urbanos específicos, dejando las rutas intermunicipales en una zona de incertidumbre energética.
La Olacde señala que, además de las estaciones, el almacenamiento de energía es otro componente donde el rezago es evidente. Colombia registra apenas 8,9 megavatios de capacidad de almacenamiento, frente a los más de 1.000 megavatios de Chile. La transición energética requiere baterías a gran escala para estabilizar la red cuando las fuentes eólicas o solares fluctúan. Para cumplir con las ambiciosas metas de 2030, se estima que la región necesitará inversiones multimillonarias que combinen capital público y privado. El futuro de la movilidad eléctrica en Colombia depende de que el gobierno y las empresas privadas aceleren la instalación de cargadores para no convertir este liderazgo regional en un espejismo tecnológico.
¿Es suficiente el crecimiento de la movilidad eléctrica para la transición energética?
El informe de la Olacde deja claro que, aunque los números son positivos, la sostenibilidad del modelo requiere un enfoque integral que incluya desde la generación limpia hasta la disposición final de baterías. La región avanza hacia una matriz más verde, pero el almacenamiento sigue siendo la asignatura pendiente. ¿Podrá Colombia cerrar la brecha de infraestructura antes de que la demanda supere la capacidad de la red actual? La respuesta definirá si el país se mantiene en el podio de la sostenibilidad o si se queda varado en la carretera de la innovación por falta de un enchufe disponible.
Resumen de Movilidad Eléctrica 2025
Datos verificados sobre el estado de la electrificación vehicular en Colombia.
Colombia posee apenas el 2% de la red de carga de Brasil (14.827 estaciones), lo que limita los viajes de larga distancia para usuarios privados.
Chile es el líder mundial (fuera de China) con 2.904 buses. Colombia es segundo con 1.590 unidades operativas en sistemas masivos.
Entre 2022 y 2025, el número de vehículos electrificados en América Latina aumentó un 851%, alcanzando las 673.811 unidades.
| Dato | Valor | Fuente |
|---|---|---|
| Crecimiento Regional | 851% (2022-2025) | Informe Olacde 2025 |
| Líder en Cargadores | Brasil (14.827) | Informe Olacde 2025 |
| Capacidad Almacenamiento Col | 8,9 MW | Panorama Energético 2025 |


